¿Quién es un Oblato benedictino?
El Oblato es un cristiano deseoso de vivir con convicción y profundidad el Evangelio y que ha descubierto en la Regla de San Benito un camino de luz, que le facilita seguir a Cristo y lo estimula a servir a Dios y a los hermanos con un amor más puro y generoso en el propio estado de vida.

Esto significa que el Oblato puede ser, hombre o mujer, laico o sacerdote, puede ser casado o no. Los oblatos benedictinos no son una confraternidad, una tercera orden, un movimiento, sino solo y únicamente laicos siempre más conscientes de su consagración bautismal que desean testimoniar la espiritualidad de la Regla Benedictina agregándose a nuestro monasterio.
El oblato benedictino está llamado a compartir en la Iglesia y en la realidad en la cual vive y obra, el carisma benedictino: centralidad de Cristo, escucha de la Palabra de Dios meditada y vivida, participación intensa en la liturgia, profunda vida espiritual y práctica de la caridad.
La oblación es el acto litúrgico-espiritual reconocido por la Iglesia, por el cual el novicio oblato, después de un adecuado periodo de formación, hace la oferta de sí mismo a Dios vinculándose a la comunidad de las Hermanas Benedictinas Misioneras de Tutzing. La Oblación se renueva anualmente.
¿Cuáles son los requisitos?
Son tres las disposiciones requeridas para convertirse en Oblato:


- El deseo sincero de crecer en la vida espiritual, tender progresivamente a la conformación con Cristo, de regresar a Dios, de buscar verdaderamente a Dios.
- Amor por San Benito y conocimiento de su Regla, porque este texto de sabiduría debe orientar el camino espiritual del oblato.

- Pertenencia a un determinado Monasterio. Característica de la vida benedictina es la estabilidad. Así los Oblatos se ofrecen a Dios en un determinado monasterio, que consideran como una segunda familia, en modo de sentir la influencia vital, participando en la oración, en la misión y poniendo a disposición de la comunidad las competencias y el tiempo.
Los encuentros
Para reavivar en los Oblatos el espíritu benedictino y para favorecer y alimentar el conocimiento y la caridad fraterna, se realizan encuentros mensuales, con momentos de formación espiritual, de oración, de vida fraterna y la experiencia del “Ora et labora”.

La oblación tiene también una componente comunitaria que no debe ser olvidada: “los oblatos del mismo monasterio establecen entre ellos lazos de amistad fraterna, expresión del espíritu de caridad que, en cuanto los une a la comunidad monástica, los une también entre ellos.
La admisión a la Oblación
La admisión al camino en preparación a la Oblación es hecha por la Superiora. Tal camino tiene una duración de dos años, postulantado y noviciado. Durante este tiempo el formando oblato tiene la posibilidad de profundizar y tratar específicamente la espiritualidad Benedictina. Por parte suya la Comunidad, verifica si el formando oblato posee las características que lo convierten en auténtico oblato del monasterio.
Cada año, en el mes de marzo se da comienzo a un nuevo grupo de preparación para trillar este camino.